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Con las elecciones del 4 de julio, se han caído diversos mitos políticos. Ahora resta darle lectura a los resultados. Definitivamente cambió el panorama electoral del país, el PRI no pudo ganar los 12 estados en donde presumían lograrían tal objetivo. También quedó demostrado que las encuestas ya no reflejan con certidumbre la tendencia del voto y que las “elecciones de Estado” en realidad son solo excusas. Y a pesar de que el PRD y el PAN se dicen victoriosos por haber ganado en coalición en los estados de Oaxaca, Sinaloa y Puebla es evidente su fragilidad pues dichos triunfos fueron posibles bajo un esquema combinado de factores: el rechazo a los cacicazgos, las fracturas internas dentro del PRI en esas entidades y la fuerte oposición del electorado a mantener gobiernos duros en el poder.
El PRI no ganó en los 12 estados donde se eligió gobernador.
Días antes de la jornada, el PRI en voz de su presidenta nacional Beatriz Paredes vaticinó “carro completo”. Pero perdieron Oaxaca, Puebla y Sinaloa. El primero gobernado por Ulises Ruiz de amplio “prestigio” electoral y considerado un gobernador “duro”, cacique. Durante su periodo se registraron graves hechos de drama político como el asesinato del periodista alternativo Bradley Roland Will de origen estadounidense, incidente que marcó su gestión y dañó su imagen ante el mundo. Acusado de represión el gobernador no pudo hacer ganar a su delfín y finalmente perdió la elección.
En Puebla, el “gober precioso” Mario Marín pagó sus excesos y oprobiosos actos en contra de la sociedad. Los poblanos miraron hacia otro lado hartos de tanto abuso de poder. El caso de la periodista Lydia Cacho nunca se cerró para los ciudadanos y tal vez nunca se cierre. En la mente de los poblanos y de todos los mexicanos está la famosa frase “preciosa botellita de coñac” del empresario Kamel Naciff.
En Sinaloa, pierden por una mala selección de candidato.
Fallaron las encuestas.
Basados en las predicciones de las empresas encuestadoras el PRI se engalló. Al final verdaderos sustos se llevaron en los estados de Veracruz e Hidalgo donde a mediados de la campaña la ventaja pronosticada era de varios puntos de los candidatos del PRI sobre los demás. Y ya no se diga en Oaxaca. Las razones que los especialistas exponen es que la gente está respondiendo a los encuestadores con medias verdades y medias mentiras. Están defendiendo su voto. No hay más, la sociedad está rechazando poco a poco el marketing político. Las encuestas ya no son tan confiables.
Las elecciones de “Estado” no existen.
Si así fuera, entonces las coaliciones no hubieran ganado en entidades con gobernadores “duros”.
El PAN no ganó ni una sola elección con candidato propio
AN evidenció su pobre capacidad para ganar una elección con candidatos propios. El caso de Xóchitl Gálvez en Hidalgo era casi emblemático, pues significaba la esperanza de un partido a todas luces caído electoralmente. Ganó en coalición, que no es otra cosa que “colgado” de candidatos de otros partidos. Más aún, de ex priístas.
Dos ganadores
El PRI, que a pesar de la pérdida de los estados con gobernadores caciques, arrebató al PAN y al PRD las gubernaturas de Tlaxcala, Aguascalientes y Zacatecas. Retuvo Chihuahua, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo. Con ello mantiene su racha ganadora en las elecciones de este año que empezó con Yucatán donde prácticamente apabulló al PAN arrebatándole la alcaldía de Mérida.
El otro ganador es el PRD, que logró sobreponerse al golpe bajo del presidente Calderón y sacar provecho de las malas decisiones del PRI al seleccionar candidatos en Oaxaca, Sinaloa y Puebla. El PRD dejó solo a Greg Sánchez candidato de Quintana Roo al ser aprendido por la PGR por cargos penales graves. Y aunque perdió Zacatecas, ganó en tres.
Las enseñanzas
La sociedad sigue defendiéndose de la política. Rechazó las imposiciones: donde hubo imposición de candidatos burdamente fracasaron los partidos. Rechazó los cacicazgos: que ya expusimos. Votó por quien quiso y como quiso. Se impuso a la violencia y al miedo que ésta genera. Y sigue dando su voto de confianza mayoritariamente al PRI en Estados en donde la dinámica social y de solidaridad con la sociedad es patente. En contra parte el voto del PAN ya no es suficiente para ganar elecciones.
La incógnita
¿Funcionan las coaliciones para ganar elecciones?. Como fórmula no es garantía. Funcionaron las de Oaxaca y Puebla porque había gobiernos caciques que ya tenían hasta el cansancio a la sociedad. No funcionaron en Hidalgo, en Durango, en Tlaxcala estados en donde hay gobiernos con amplio respaldo ciudadano. Sinaloa es la gran esperanza para la izquierda derechista.
¿Funcionan las coaliciones como gobiernos?. Entre partidos tan opuestos ideológicamente como el PRD y el PAN y Convergencia no funcionan. Temas trascendentales los separan: el aborto, la justicia social, los matrimonios gay, la transparencia, el manejo de la obra pública. Add a comment
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